Con apenas 25 años, Hernando Ortega García perdió todos los ahorros que acumuló durante siete años en los que trabajó como ayudante de un arquitecto en la construcción de casas. La Cooperativa de Ahorro y Préstamo Santa Elena, le robó su patrimonio de 25 mil pesos.
Cuando intentó aprovechar su segundo préstamo, el personal de la caja popular le precisó que regresara en tres meses y cuando lo hizo, la cooperativa, ubicada las calles Oporto y Experiencia, ya había cerrado sus puertas al público y defraudado a decenas de vecinos de la colonia Santa Elena de la Cruz.
De acuerdo con la Condusef, esta caja agrupa a tres mil 345 socios en siete sucursales y se encuentra en situación de insolvencia, por lo que recomienda no ahorrar en el resto de las sucursales.
La pesadilla de Hernando comenzó cuando su tía le platicó sobre esta caja popular. Ella no había tenido problemas, aunque más tarde correría la misma suerte que su sobrino. Finalmente, decidió arriesgarse: las tasas de crédito eran tan bajas como para dejarlas ir.
“No tenía mucho dinero y a los 25 años quería comprar un carro, por lo que coticé diferentes créditos y contratarlo en la caja popular era mucho más barato que en el banco”.
La cooperativa le ofreció una tasa de 5% por un monto de 50 mil pesos con el que pudo completar el presupuesto que necesitaba para comprar un auto Chevy.
Acudir al banco, no era opción: “No tenía historial crediticio por lo que era muy difícil que en el banco me dieran un préstamo”, lamenta Hernando.
En 16 meses terminó de pagar el préstamo y sus ahorros en la caja popular ya alcanzaban los 25 mil pesos. Fue entonces cuando decidió pedir un segundo préstamo por la cantidad de siete mil pesos, “fui a la caja y me dijeron que regresara en tres meses… después de ese tiempo me di cuenta de que habían cerrado el negocio y se escaparon con el dinero de la gente”.
El joven egresado de ingeniería civil recuerda que hubo más de 140 afectados. Algunos reclamaron y siguen peleando que algún día les regresen sus ahorros. Otros, como Hernando, prefieren olvidar que fueron víctimas de fraude. “Dejé el tema de lado porque me enojaba demasiado y ya no podía ni trabajar ni seguir mi vida… ni loco vuelvo a invertir en una caja popular”.
Por eso recomienda acudir a las instituciones financieras que están reguladas y supervisadas por la autoridad, “hay que ir al banco, no hacerle caso a las cajas, aunque sale un poco más caro (en el banco) es más confiable y se reducen los riesgos. En las cajas no hay garantía de que regresen el dinero”.
Tan sólo entre enero y septiembre de 2016, se registraron 420 reclamaciones contra cajas populares, según el Buró de Entidades Financieras, a las que se suman 214 sanciones por un monto de 16 millones 925 mil pesos.
